Nuevo paradigma en la Industria Cultural

CIRCULO 55

Por

Federíco Rosso

Músico/ Docente/ Productor.

Federico A Rosso - perfil

Haciendo un balance de los últimos 10 años en materia del desarrollo de la Industria Cultural es difícil imaginarse un panorama alentador con el nuevo
paradigma de Estado que parece advenir para los próximos años.

Sin entrar en confrontación con el nuevo camino político, ni queriendo ensanchar la grieta que separa a los argentinos, me atrevo a afirmar que una sola cosa es segura: la reducción del estado en todas las áreas, la cual ya se empieza a visualizar en todos los programas de desarrollo social que se están recortando.

No voy a entrar en discusiones demagógicas, ni acusaciones anti oficialistas (las cuales parecen estar muy de moda en redes sociales, soy de los que dan el año de gracia como oportunidad para que demuestren lo contrario). Pero sí puedo anticipar que se vienen años muy difíciles para los que formamos parte del ámbito artístico y cultural. Ya que como solemos decir los artistas “somos el eslabón más fino de la cadena económica”, el primer apéndice a extirpar en caso de ajuste.

Y me refiero en todos los niveles, desde el Estado nacional hasta la mínima célula de organización social que es la familia: ante la menor dificultad económica el primer recorte en presupuesto siempre recae en el consumo de bienes culturales. Ya no más salidas al cine, ni conciertos, ni libros, etc.

A este nuevo gobierno le va a ser muy difícil congraciarse con la comunidad artística y/o intelectual. Y es muy posible que se empiecen a visualizar las clásicas denuncias desde el escenario que en otros tiempos (década del 90) fueron moneda corriente en todos los circuitos culturales. Ya lo estuvimos viendo en la última edición del Festival Nacional Folclórico de Cosquín, donde los comentarios políticos estuvieron a la orden del día.

Hay que reconocerle al gobierno anterior el enorme avance y desarrollo de la industria cultural. Nunca antes hubo tantos festivales, conciertos, producciones, películas, programas y canales de tv, publicaciones gráficas, etc, como en los últimos 10 años. Tomemos si no como pequeño ejemplo, fácil de constatar, en la Tv Pública, el crecimiento de los históricos festivales del verano (Cosquín y Jesús María en Córdoba, del Chamame en Corrientes, del Sol y la Vendimia en Mendoza) y recordemos lo rudimentarios y poco atractivos que eran estos eventos cuando los transmitía el viejo Canal 7.

Subsidios al Cine, la Ley de la Música, los Congresos Culturales, los Polos Audiovisuales, el MICA (Mercado de Industrias Culturales), Tecnópolis, Conectar Igualdad y otros tantos programas que se llevaron adelante, logrando una gran red nacional de gestores culturales que, si bien no tuvo la exposición pública a la que se pretendía llegar, logró extenderse en forma subterránea por casi todo el territorio nacional. Y en este sentido, nunca hubo tanto federalismo, tanto ida y vuelta, tanta comunicación entre los actores sociales de todo el país.

Podrán decir que tantas políticas de desarrollo social fue lo que llevó al país al borde del default. Y que hacía falta un gobierno “administrador” que pusiera las cuentas en orden. Pero lo cierto es que nunca antes se llegó tan alto en los últimos 40 años.

Yo tuve la mala suerte de nacer en el año ´76. Suelo decir en conversaciones con amigos que somos la “clase frustrada”, la que se crió con la dictadura, sufrió en la niñez la inestabilidad económica de la democracia, y en la adolescencia fue testigo de cómo se iba derrumbando un país con el liberalismo y que luego colapsó cuando llegamos a jóvenes adultos. Pero que más tarde lograríamos ver renacer como un Ave Fenix para darnos la esperanza de que por fin nos iba a tocar una buena…

Pero como dice el refrán: el hombre es un animal de costumbre, y la inteligencia se concreta en la adaptabilidad a los cambios. Y creo que esta posición del Estado que empieza a retrotraerse en el ámbito cultural dejará un espacio vacío que de alguna forma lo ocuparán las producciones privadas o independientes.

Los autogestionados que ante la desaparición del Estado paternalista deberán ponerse los pantalones largos y salir a sostener el circuito buscando la forma de que la máquina no detenga su marcha.

Viéndolo desde éste punto de vista, es una gran oportunidad para el desarrollo de las producciones independientes. Ya que, por la lógica empresarial que pareciera englobar a la nueva dirigencia política, es muy posible que se sientan más a gusto depositando la producción cultural en manos de terceras partes. Y aquí entraran en juego nuevos actores, los que estuvieron preparándose al costado de la cancha. Los que anticiparon el cambio y, ni lentos ni perezosos, empezaron a tejer nuevas redes.

Las reglas del juego cambiaron, para bien o para mal. Queda en nosotros, los protagonistas de la cultura, encontrar la forma de mantenernos a flote ante este nuevo panorama que nos toca vivir. Somos una gran Nación, llena de artistas y pensadores. No vamos a abandonar el barco, lejos estamos de la “fuga de cerebros” de los ´90. Sólo tenemos que involucrarnos, participar, exigir al Estado que accione.

No bajar los brazos, que esto recién empieza.

Un comentario Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s