Quejas saludables para políticas incurables

CIRCULO 55

Por Dra. Mirta Ortega Sanz

ExConcejal por el Partido Solidario
@MOrtegaSanz

Como doctora del Hospital Juan C. Sanguinetti y a lo largo de mis 25 años de trayectoria en la salud pública de Pilar, me siento orgullosa del grupo de trabajo al cual pertenezco, lejos de esa famosa grieta que señalaban desde los medios, la pluralidad de ideologías existentes nunca fueron un impedimento para un cordial clima de trabajo y convivencia. Comunión del mate de por medio, las discusiones políticas no escapaban a esos momentos de descanso en las guardias y frente a opiniones que cuestionaban medidas económicas del gobierno anterior comenzábamos a repasar el largo camino que concluía en estos tiempos…

Al comienzo del siglo cobrábamos el sueldo más bajo de la historia, pagado en 3 veces y gran parte en patacones, el recuerdo de nuestros vehículos de 2001, donde compañeros llevaban agua en botellas descartables para llenar precarios radiadores antes de poner en marcha el auto. No ha faltado una que otra “vaquita” a fin de mes para el combustible de los que no llegaban con aquel efímero sueldo. Trabajábamos las vacaciones a precios bajísimos, no sólo porque no podíamos viajar, sino que con esos pesos adicionales saldábamos cuentas de las complicaciones que habíamos sufrido durante el año.

Hoy todos tienen autos nuevos, el 90% de los profesionales viajaron al exterior con sus familias y el que no, no se privó de unas dignas vacaciones. Y aunque reconociendo la fuerza de estos innegables argumentos con un recurrente; “es cierto…” la conclusión de muchos terminaba en un “vamos a apoyar a quien no nos robe el sueldo con el impuesto a las ganancias”. Cuando la queja, por más legitimidad con la que cuente, no nace con un objetivo colectivo, está expuesta a ser víctima de políticas incurables.

El candidato, que en campaña había prometido quitar dicho impuesto finalmente ganó, pero el impuesto sigue ahí, más firme que nunca. De hecho, el ahora Presidente Macri, luego de la derogación del decreto 1242/13, consiguió que cientos de miles de nuevos trabajadores y jubilados se vean alcanzados desde este año por el impuesto.

Las quejas por la restricción de comprar moneda extranjera también estaba en el podio de quejas, algunos todavía ven como positivo poder comprar la cantidad de dólares que quieran sin el “autoritario control del gobierno”, eso sí, luego de la devaluación que supera el 50%, a un valor mucho más caro que el extinto dólar ilegal.

Por eso, teniendo en cuenta la megadevaluación macrista, se hace insostenible la insólita recomposición salarial (ni siquiera paritarias) que propone nuestro Municipio, por lo menos en mi caso ronda el 6,8% en abril y un módico 2,5% en septiembre. Obviamente me van a decir: ‘pero yo en los diario leí que era del 35%’. Ese porcentaje alcanza a las categorías más bajas y se completa recién en septiembre.

En resumen, los trabajadores de la salud de Pilar, somos considerados municipales pero estamos fuera de la conciencia de los dos gremios convocados a negociar.

Hasta ahora han sido vanos los numerosos pedidos de audiencia con el intendente. Como tampoco se ha hecho efectiva la reglamentación del proyecto de ordenanza 418/15, votada por unanimidad en el HCD, donde el ejecutivo se compromete a realizar el descuento por recibo a los afiliados de CICOP, (Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Prov. de Buenos Aires) Gremio que presido localmente y es el lugar donde me desenvuelvo para pelear por los derechos de mis compañeros.

Mi postura y la del Partido Solidario es clara: hay que colocar a la salud como prioridad de la agenda política y como elemento central del eje del desarrollo municipal.

Y convertir a Pilar en una ciudad saludable implica: Tratamiento del agua. Políticas preventivas de salud. Hidráulica para los barrios inundables. Respeto por los efectores en todas sus escalas. Carrera médica hospitalaria. Llamados a concursos como única forma de mostrar idoneidad para ocupar cargos. Una fundamental valoración de la enfermería, tanto en su salario como en sus lugares físicos de desempeño.

El objetivo es contar con hospitales que respondan a necesidades cuantitativa y cualitativamente, que sean accesibles para todos y que no se discrimine como excusa de un futuro lucro. Hoy la sala de espera del Hospital central cuenta con nuevos asientos y el aislamiento en ventanales, disminuye considerablemente el efecto invernadero que este verano, llegó a alcanzar los 43º.

Estos cambios son muy valorados por los pacientes y el personal del Hospital, pero si los sueldos no acompañan estas mejoras se convierte en un mero maquillaje que no seduce a nadie.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. TOBIAS SCHEININ - PSOL SANTA FE dice:

    MUY INTERESANTE PARA DIVULGAR. MÁNDALO POR MI CORREO
    Y LO DIVULGO. SALUDOS Y FELICITACIONES

    Me gusta

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