Los barrios con El Fines

CIRCULO 55

Por
Miguel Castellanos.
Docente del Plan fines de matemática.

 

Desde sus inicios el plan FinEs estuvo en tela de juicio. Es claro que la imagen estructurada que todos tenemos en la cabeza sobre la educación es la de una maestra con el guardapolvo, el colegio, las aulas, los bancos, los pizarrones y los pupitres. El busto de Sarmiento y la mística educativa con toda su carga simbólica. ¿Pero qué pasa si a esta imagen, un poco grabada por la costumbre y la falta de cuestionamiento respecto de su significado, la miráramos desde otra perspectiva?

 Supongamos un vecino o una vecina, quien con el único deseo de terminar sus estudios secundarios y sin la presencia física en su lugar de un establecimiento educativo o teniéndolo, pero no pudiendo cumplimentar la carga horaria que este exige, empieza a caminar y a golpear puertas planteando su necesidad.  Después de mucho andar logra ser escuchado y la propuesta es clara: Juntar 15 vecinos que deseen terminar sus estudios secundarios y conseguir un espacio físico cedido por alguna institución del barrio: puede ser el club de fútbol, la sociedad de fomento, la iglesia evangélica o la capilla.

 Este vecino que toma esta responsabilidad casi sin querer, pero movilizado por un interés común con sus vecinos se convirtió en referente educativo. Está al servicio de sus vecinos, está prestando su tiempo en pos de terminar sus estudios secundarios y ayuda a otros vecinos a hacerlo también. No lo manda nada más que su deseo de superarse buscando una alternativa educativa a las existentes, que está claro, no son del todo inclusivas y se encuentran viciadas por conflictividades a las que el estado todavía no ha podido dar una respuesta concreta y efectiva, donde aparentemente hay presencia del estado pero el estado no está, es una cáscara vacía.

El referente educativo se levanta en medio de esta realidad. Lucha para modificarla, busca los estudiantes, se informa y comparte la información, ofrece una salida ante la indiferencia corporativa del sistema educativo tradicional, abre fuentes de trabajo para nuevos docentes, crea espacios de encuentro y de reflexión ciudadana, pone la piedra fundamental para nuevas organizaciones barriales y fortalece las existentes, se pone al hombro el trabajo administrativo de la sede, recoge la documentación de cada uno de los estudiantes. Hace, en muchos casos, de portero, de psicólogo, de preceptor y de cadete. No tiene más reconocimiento que el de sus vecinos, los cuales confían en él. El referente educativo es sin duda un actor político indispensable en este entramado.

Ser referente no es tarea para cualquiera, pero cualquiera puede hacerlo. Cualquiera que tenga sensibilidad social y que asuma el compromiso, a pesar de pasar casi inadvertido para el estado y para algunos docentes que concurren a sus sedes y que en no pocos casos los tildan de punteros políticos de forma despectiva. Para las autoridades del sistema educativo que lo miran extrañado, quizá, tratando de entender quien es este sujeto que asume este compromiso y que viene con sus zapatillas gastadas de caminar por el barrio a legitimar legajos, a sellar  libretas, a pedir alguna solución para algún estudiante que llega tarde del trabajo,  para discutir el porqué a tal alumno no le sirve tal certificado o tratar de entender cómo se soluciona  el problema para poder dejar a un vecino efectivamente inscripto, es un alivio y una molestia al mismo tiempo.

 El por qué la matricula en FinEs creció exponencialmente desde 2011 tiene un fundamento, y se debe esencialmente al trabajo territorial de las y los referentes educativos. Ellos son la columna vertebral de este programa: a pesar de ser ellos mismos los cuestionados, a pesar de las calumnias absurdas sobre el plan o sobre la validez de los títulos otorgados. El FinEs sigue creciendo empujado principalmente desde abajo, por las clases populares que día a día hacen crecer este programa. Porque el FinEs fue apropiado, primero por sus referentes y luego por el Pueblo.

Hace unos días el ex Ministro de Educación Alberto Sileoni, en una visita que hizo en Pilar con motivo del lanzamiento del Frente Educativo Popular advirtió sobre el vaciamiento que desde el estado se está haciendo en el plan FiNes.

En la Provincia de Buenos aires la estrategia se corporizó debilitando los equipos de talleristas de desarrollo social a quienes se los empezó a cuestionar.  Responsables de la contención de los referentes son también uno de los engranajes fundamentales de que FinEs tenga entidad y siga creciendo.

Pero no todo termina acá. Se están abriendo varios frentes más en contra del FinEs. Hace algunos meses atrás un grupo de docentes que dan clases en el Plan empiezan a reclamar que se regularice la situación laboral del docente de FinEs, denuncian precarización por parte del estado, pero también acusan a las referentes de ejercer una persecución política que perjudica directamente a los docentes del Plan. Coincidentemente, junto con el debilitamiento de los equipos de talleristas, se suma este grupo de docentes que ven en los referentes, no un sujeto de derecho sino un patrón representante de un estado que explota a sus empleados.

Todo esto, si lo meditamos un momento, nos dará un claro panorama de que “el divide y reinaras” se está llevando adelante casi sutilmente.  El desmembramiento de los equipos de talleristas, la expulsión de Romina Nogués y la posterior renuncia de su reemplazante Federico Knye es preocupante. Que desde ciertos sectores de la coordinación administrativa se desalienten las reuniones de delegados también es otro dato que encienden ciertas alertas para los que militamos esta política pública. Las denuncias en contra de las referentes educativas de perder documentación de los estudiantes no responden a la realidad y tienden a generar desconfianza en la relación que la referente tiene con sus estudiantes. Docentes pidiendo la eliminación de algunas referentes educativas acusándolas de persecución política es otro granito de arena que hace crecer la desconfianza en que no todo está tan bien como pretenden hacernos creer.

Que quede claro que sin las o los referentes educativos o las organizaciones de estudiantes el FinEs se cae, se vacía. Si el FinEs se empieza a vaciar a través del ataque a sus referentes o simplemente desalentando a los estudiantes en sus intentos de organización es cuestión de tiempo para que las sedes se empiecen a cerrar casi de forma natural y sin resistencias.  Estemos alertas y preparados, vienen por todo.

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