Movimiento Nacional, Práctica Política y Organización Social.

CIRCULO 55

Por
Licenciado Silvano Pascuzzo. (UNLA-UNO).

Desde una perspectiva política, es posible afirmar que, a partir de las jornadas inaugurales del Gobierno de Cambiemos, el Movimiento Nacional y Popular, reconstruido – con luces y sombras – por Néstor y Cristina, durante doce años, es hoy menos poderoso y está mucho menos integrado que en aquellos días, que parecen tan lejanos. Los errores de conducción, las apreciaciones poco meditadas, los pasos en falso de muchos dirigentes y sobre todo una tendencia “endogámica” que ya mostrara sus primeros síntomas, allá por 2011 y 2012; han condenado a los sectores más combativos de la clase trabajadora y de las clases medias, a una derrota electoral reiterada y a una impotencia creciente, a la hora de ampliar sus bases de representación en el conjunto poblacional argentino.

No tiene sentido, creemos, repetir argumentos que ya sostuviéramos en artículos anteriores. Pero es claro que Cristina Fernández de Kirchner es un cuadro extraordinariamente formado y preparado para el debate parlamentario y para la acción de gobierno; aunque muestra, de modo reiterado, graves errores a la hora de “conducir” a un colectivo diverso y contradictorio, en épocas de vacas flacas y retroceso de la movilización “militante”. Dicho esto con el mayor de los respetos, hacia alguien que ha descollado y sigue descollando, muy por encima del resto de los políticos argentinos en materia doctrinaria e intelectual.

A Cristina no le gusta “conducir en el desorden”. Le repugna, incluso, sentarse a dialogar con quienes, por un motivo u otro, no desean acatar sus directivas y preciaciones estratégicas. Es mucho más reacia que su esposo, a usar el “tacticismo” en cuestiones de armado político, y es proclive a “mandar a los convencidos”, antes que “persuadir a los díscolos”. Es rígida, profunda y brillante, pero también posee una personalidad escasamente flexible, lo que hace que sus concesiones a la realidad – siempre necesarias en un estadista – la hagan ver incómoda y molesta, rebelde a las imposiciones que le llegan por fuera de su particular modo de ver las cosas.

Notorio es entonces, la ausencia de un Liderazgo que pueda reestructurar un “Frente Nacional” desde una agenda que no sea ya la defensa de lo hecho entre 2003 y 2015, sino que parta del diálogo con todos aquellos sectores que se encuentran hoy, de una u otra manera, objetivamente perjudicados por las políticas neoliberales del Macrismo. Es desde la diversidad desde donde será posible construir una “alternativa” al país diseñado por la “Nueva Derecha”. Y para eso hace falta escuchar y articular, no atrincherarse en identidades exhaustivamente excluyentes.

La “Resistencia Social” al ajuste y la pobreza, está ya en marcha. Dispersa, incipiente, aún silenciosa;  existe y sólo hay que tener capacidad para poder verla. Es muy importante al respecto, prestar atención al impacto negativo que sobre la imagen del Gobierno tienen actualmente dos medidas profundamente regresivas: el cambio en la fórmula de aumento a las jubilaciones y la suba en las tarifas de servicios públicos esenciales. Allí hay una situación concreta, tangible, para operar políticamente hacia una “unidad efectiva” de los grupos afectados y de las fuerzas sociales representativas del campo popular.

En una palabra: no es a nuestro modo de ver las cosas, juntado dirigentes en actos, cenas y reuniones, como podrá reconstruirse el Movimiento Nacional y Popular; sino prestando concurso activo a la conformación de una corriente de opinión opositora a nivel de masas, que vaya articulando marcos organizativos nuevos y adaptados a las condiciones de la realidad, sin anteponer nombres a construcciones y sin poner barreras absurdas a la convergencia programática e ideológica en torno a un “Programa de Acción” hacia 2019.

Por otro lado, el Macrismo confía en sus ya conocidas armas: la polarización “anti populista”, el poder persuasivo de los medios y sobre todo, el control que sobre la economía argentina puedan ejercer los intereses corporativos locales y extranjeros, como garantía de financiamiento a futuro. En ese sentido, Jaime Durán Barba, cuenta con un análisis muy coherente y práctico del electorado: al dividirlo y segmentarlo en porciones afines, construye discurso sabiendo que es más importante “decir lo que la gente quiere oír” que hacer explícitas ciertas convicciones profundas, que podrían ser incluso irritantes, para los propios partidarios del Neoliberalismo.

Es considerable la ventaja que han sacado en materia comunicacional los voceros de la “Nueva Derecha” en el Mundo, no sólo en nuestro país. Pero su “talón de Aquiles” intuimos, se encuentra en el surgimiento de “referentes sociales” surgidos de lo profundo de la Sociedad Civil, tal y como lo viene sosteniendo el Papa Francisco desde hace años. El individualismo y la anomia, la apatía y la falta de compromiso con lo colectivo, son campo abonado para el triunfo del discurso mediático: violento, simplista y binario. Otras voces deben resonar en las cabezas de los pueblos, y esas voces deben estar cerca, en el ámbito local y laboral, en medio de los avatares de lo cotidiano. El viejo Anarquismo y el viejo Socialismo, así como el Peronismo fundacional, hacían hincapié en el rol de los “cuadros medios” de la política, eso que luego en los 60 – por influjo de ciertas visiones un tanto “militaristas” – llegó a denominarse: el “militante”.

Carlos Múgica, fue sin dudas – entre muchos otros – un ejemplo magnifico del tipo de “referente” que hoy estamos necesitando. Comprometido con un colectivo social concreto, carismático y formado, valiente y pragmático, supo instalar su “lucha” como un arquetipo de acción cívica ejemplar, por fuera incluso de los círculos izquierdistas de la Iglesia Católica. La “Villa de Retiro” hoy sigue existiendo, en el corazón de uno de los barrios más caros de Buenos Aires, a pesar de las presiones e intentos reiterados de erradicarla, a los efectos de convertirla en un enorme negocio inmobiliario. Su militancia y espíritu de sacrificio, derivó a la postre,  en “conciencia colectiva organizada”, y allí, en ese “barrio popular”, junto a la pobreza y la exclusión, germinan todos los días, acciones y realizaciones que enorgullecen a sus habitantes; los que a pesar del tiempo transcurrido, siguen viendo en el Padre Carlos, un ejemplo y una guía.

 

Es indispensable pues, tener otra mirada sobre la “famosa crisis de la política”, a los efectos de poder utilizar, con criterio amplio, las facilidades que el Mundo actual ofrece para reconstruir un “sentido de lo colectivo”, a pesar de la anomia y la indiferencia masivas. Claramente no se puede seguir reproduciendo prácticas agotadas, que han sido parte del fracaso de estos años. El “agrupacionismo crónico”, la “rosca superestructural” de candidatos y operadores, la mediatización de todo el discurso público y ante todo, la excesiva importancia dada al marketing electoral en la construcción de mayorías. Muchas de esas actitudes y costumbres, pudieron haber sido otrora útiles, pero hoy suman al adversario más que a la acumulación de fuerzas para el campo popular. Sin abandonarlas del todo, hace falta retornar prácticas más carnales y menos ajenas a la vida cotidiana de los argentinos. Necesitamos, para decirlo claramente, menos candidatos y más líderes de base.

El Peronismo ha creído, durante mucho tiempo, en la portación exclusiva de una “sensibilidad hacia lo popular”, que hace tiempo ha perdido como fuerza política. Sus dirigentes – exceptuando quizás a Néstor y a Cristina – no han aspirado a otra cosa que a realizar un prolijo “cursus honorum”. Son “caudillos” como los catalogara en 1951 el propio General Perón, y no líderes y conductores.

El Partido Justicialista y la Confederación General del Trabajo, son sellos vacíos de contenido social e ideológico. No expresan lo que alguna vez intentaran expresar. La sociedad, transitada por los efectos concurrentes de fenómenos históricos y globales complejos, busca aún sin encontrarlas, vías de representación y organización dentro de las cuales pueda sentirse contenida y orientada. Lo viejo se vuelve anacrónico, no por el paso de los años, sino por la ausencia de adaptación a los cambios que el discurrir del tiempo provoca.

Mirar el futuro con confianza, implica también cambiar de métodos cuando ellos no funcionan de modo reiterado. Desde 2013, el Movimiento Nacional no ha parado de retroceder y de ceder posiciones. Es imprescindible que se abandonen prácticas sectarias y poco eficaces, y que se deje fluir la iniciativa de todos aquellos que deseen comprometerse con la lucha cotidiana por la Justicia y la Libertad. No deberían olvidar, los articuladores de la política, esa máxima del fundador del Justicialismo que decía que en tiempos de derrota y dispersión, “todos los peronistas llevan un bastón de mariscal en su mochila”. Confiar en lo colectivo es también confiar en que así como para la Derecha el motor del cambio está en las Corporaciones; para nosotros, la fuerza de la lucha y de la resistencia, está siempre en el Pueblo. Otra cosa, sería doctrinariamente contradictoria y funcional al adversario. En pocas palabras, una tontería.

 

Ilustración: Modelo 3D, realizado por Hugo Morais, basado en la escultura del siglo 19 del Maestro Ernst  Herter: “La muerte de Aquiles”

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Sergio dice:

    Claro, preciso y contundente!! El que no quiere ver, que abra los ojos. Brillante análisis que debería servir para cambiar la realidad.

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  2. Marcelo A. Montenegro dice:

    Me encanto!!! Me llena de orgullo Silvano… Me llena de orgullo porque sos mi profe, porque lo sos de una Universidad Popular , es un gran orgullo poder tener un docente con tu preparacion, con los conocimientos y con la pedagogía que tenes para llegar desde el primero al ultimo alumno…
    Tu analisis es claro, fuerte y contundente, un gran llamado a despertar a los Argentinos… Estoy seguro, esta es la clave.
    Lo comparti !!!
    Abrazo!!!

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